El Guadalentín cumple cinco años de aislamiento ferroviario sin fecha de regreso para los trenes
Los alcaldes del PP de la comarca exigen plazos definitivos al Gobierno central tras "el reiterado incumplimiento" en la reapertura de la línea de Cercanías
La comarca del Valle del Guadalentín ha alcanzado una crítica efeméride al encadenar cinco años completos de absoluto aislamiento ferroviario.
Desde que el 30 de septiembre de 2021 se suspendiera unilateralmente el tráfico en la línea de Cercanías para acometer las obras del Corredor Mediterráneo, los municipios de la zona permanecen totalmente desconectados por tren.
Ante esta situación, el alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, acompañado por otros alcaldes y ediles del Partido Popular, comparecieron de forma conjunta para denunciar el "castigo permanente" del Ejecutivo central e instar al Ministerio de Transportes y a Adif a fijar una fecha concreta y definitiva para la reapertura de la línea, tras haberse incumplido el compromiso oficial de recuperar los trenes en la primavera de este año.
La comparecencia pública escenificó una unión comarcal al contar con la presencia destacada del alcalde de Totana, Juan Pagán, quien arropó la intervención de su homólogo lorquino, el alcalde de Lorca, Fulgencio Gil. A la cita también acudieron representantes de Puerto Lumbreras y Águilas, sumando fuerzas para defender a una población afectada que supera los 300.000 habitantes.
Durante la rueda de prensa, Gil fue contundente respecto a los plazos iniciales facilitados por el Gobierno central: "Prometieron que estaríamos sin tren dos años y ya llevamos cinco". Los mandatarios incidieron en la urgencia de que las localidades del eje ferroviario vuelvan a estar comunicadas por tren tanto con Murcia como con Andalucía.
Como medida transitoria para acelerar los plazos, exigieron formalmente que la estación de San Diego se habilite como terminal provisional de AVE y Cercanías en tanto concluyen de forma definitiva los trabajos de soterramiento.
Graves perjuicios en el día a día de Totana y la comarca
El corte del servicio ferroviario ha convertido la movilidad en un problema diario para los habitantes de la zona, especialmente en términos académicos y laborales.
Aunque se dispuso un servicio alternativo de autobuses por carretera, este no responde de manera eficaz a las necesidades de los usuarios debido a sus constantes retrasos y problemas de gestión.
Esta ineficacia del transporte público por carretera ha empujado de forma masiva a los ciudadanos a recurrir al vehículo privado, acarreando un incremento notable de los costes individuales y provocando un colapso permanente de la autovía A-7.
A la saturación de las carreteras se suman las afecciones urbanas que sufren directamente municipios como Lorca y Totana, por cuyo término municipal discurre la línea de Cercanías cortada desde 2021.
Los residentes de las zonas próximas al trazado conviven a diario con cortes contínuos y desvíos provisionales de tráfico; elevados niveles de ruido y polvo derivados del continuo movimiento de tierras y de la maquinaria pesada de las obras; y un notable incremento en los tiempos habituales de desplazamiento cotidianos.
Los alcaldes coincidieron en que el prolongado corte supone una importante pérdida de competitividad socioeconómica y un coste de oportunidad inasumible para el tejido comercial, hostelero y turístico de toda la comarca, que sigue exigiendo respuestas claras a las autoridades de Fomento.






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